martes, 3 de marzo de 2009

Mi traje naranja

Un traje naranja sobresale en el atiborrado metro. Al lograr entrar al vagón, la mujer se acomoda la ropa recién planchada, suspira y mira el largo mapa de líneas, que le anuncian un camino de apretones, de arrugas seguras para su ropa de tela delgada.

La gente baja del vagón y la mujer aprovecha para arreglar su traje naranja, su carta de presentación ante los clientes en la tienda de ropa donde trabaja, y es que apenas hace dos meses se vio en la necesidad "forzada" de tener que comprar dicha vestimenta. A sus jefes se les ocurrió la idea de cambiar de uniforme a sus empleadas "Año nuevo, uniforme nuevo"

Seis mil pesos costaron tres trajes colores naranja, gris y negro, todos de tela delgada, combinados con pantalón, blusa, chaleco y saco, porque lo más importante en la tienda es mostrar elegancia ante los clientes. Con tal de que los trajes se vieran de mayor calidad, los jefes compraron los uniformes en otra tienda (no en la que dirigen ellos) y se los revendieron a sus empleadas.

"Uniformes nuevos o no hay empleo, o pagan seis mil pesos o no hay empleo"

Pero no hay de que preocuparse, porque los jefes le dieron la opción de pagar la ropa mensualmente, descontando módicas cantidades de su salario durante un año, así ninguna de las empleadas (porque eso de los uniformes es sólo para el sexo femenino), tuvo que pagar de contado los seis mil pesos en Navidad.


La mujer vuelve a mirar el mapa de estaciones del metro, luego intenta borrar una arruga de su traje naranja con una sonrisa...