Los pequeños sumergen su cabeza en una pileta de agua, se turnan para prestarse la mascarilla anti-gas que fue utilizada por un vecino durante la segunda guerra mundial, como parte del escuadrón 201. Pero para los pequeños eso carece de importancia, la máscara es solamente un juguete divertido. La idea es ver cómo este artefacto les permite "respirar" bajo el agua.
El niño de ojos grandes utiliza la bolsa donde se guarda esta mascarilla para cargar sus útiles escolares, cuadernos y tinta. La bolsa verde militar además es una herramienta de combate, con ella juega con sus compañeros de clases, recrea batallas épicas.
Luego llega a casa y sumerge su cabeza en el agua. La segunda guerra mundial es lo de menos.