Me dan ganas de llorar
cuando nos vamos de viaje
cuando avanza este carruaje,
que la vida es un andar.
Y es que en este caminar
siempre se vive con duelo
con ausencias, desconsuelo
despidos, tantas mudanzas,
pero este camino avanza
me obliga a mirar el cielo.
¡Qué bonita analogía!
llorar en el autobús
para no apagar la luz
Pa' que salga la agonía.
Esto sí es apología
del llanto que me desborda
es que esta herida tan honda
sólo se cura llorando,
mientras vamos avanzando,
¡Ay que la vida es muy corta!